
A Carolina Segal, mi amiga.
Secuestrada en 1976.
Tenía veinte años.
En Buenos Aires está naciendo el día
Entre furias y monstruos desatados.
En Buenos Aires está naciendo el día
Enlutecido
Amordazado
Amortajado.
En Buenos Aires, mi ciudad y la tuya
No sé con qué coraje el sol se asoma
A las ventanas desoladas.
En Buenos Aires, bajo un cielo culpable,
Avergonzado; no puedo imaginarme,
Carolina
El alba sin tu risa
Las calles sin tus pasos.
En Buenos Aires
En mi patria toda
En mi país están matando el día.
En Buenos Aires
La que nunca duerme
Tus ojos se cierran ya sobre el espanto
Mientras las sombras mastican tu cuerpo
Apagando tu canto.
Y yo te veo, muchachita querida
Aferrada fieramente a la vida
Defendiendo con tus manos pequeñas
Tu última sonrisa
Y tu ternura.
En Buenos Aires está naciendo el día
Desertado de pájaros.
En el silencio roto por el peso
De tanta vida robada
El llanto de tu hijo te reclama.
Ven a mi lado
No llores, ojos claros
Tu hijo te llama
Cantemos para él.
Ramat Ha Kovesh, 10-09-1976
1 comentario:
Me encantó tu poema, Adriana. Lo escuché ayer por primera vez, en el acto de conmemoración por los 108 desaparecidos del Colegio, y mientras sostenía con una mano la pancarta con el nombre de otro compañero, me secaba con la otra las lágrimas que se me caían a raudales por tu canto a mi querida prima Carolina, compañera de infancia y adolescencia, amiga brillante y espíritu vivaz. La vibración inmensa de tu canto, resonando en el silencio emocionado de todos los presentes, iluminó el día y consiguió matar el horror. ¡Gracias! Viviana
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